Reflexión ¿Es la tecnología el futuro educativo?

El mundo evoluciona casi al mismo ritmo en que evoluciona la tecnología. Somos dependientes de la tecnología hasta un punto a veces ridículo. Seguramente la tecnología sea el futuro, pero lo importante es cómo usamos esa tecnología.

Hace un par de semanas asistí a una conferencia donde se comentaba que en Estados Unidos  las reformas van hacia lo técnico dejando a un lado las Humanidades las cuáles tienen menor prestigio social. Esto lo que hace es aumentar la poca afición que tienen normalmente los alumnos y alumnas por las letras. Si se elimina totalmente no damos la oportunidad de que conozcan ése área, de ver que hay distintas formas de pensar, que el razonamiento inductivo que se utiliza en Matemáticas está inspirado en Aristóteles…

El problema es que con estas medidas creemos que estamos innovando en el buen sentido. Innovar normalmente tiene connotaciones positivas pero no siempre tiene porqué tenerlas (Winner,2015).  Estamos consiguiendo que la gente esté enganchada a un aparato, que busquen sólo lo más nuevo y no a mirar atrás. Mi profesora de Historia en el instituto siempre me decía  hay que conocer lo que pasó para no repetirlo,por tanto vamos en mal camino.

No siempre este afán de innovación sin control es mala, hay lo que llama Winner”innovación benigna” (2015). Sin embargo nos encontramos a algo parecido al  estilo de María Acaso (2009) con las grietas  (únicamente) tenemos la innovación disruptiva de Christensen (2003), más radical y que básicamente consiste en adentrarse dentro del Sistema, romper con lo que hay  y renovar todo para dejar a un lado lo establecido (he de decir que está más enfocado a la industria). Eso precisamente es lo que no queremos.

Donde quiero llegar es que se nos ha creado la necesidad de consumir nuevas tecnologías y muchas veces en balde. Winner nos cuenta que su país el alumnado  está centrado en mirar a una pantalla y que cuando llega a las entrevistas o a exposiciones muchos de ellos/as lo hacen mal, no tienen las herramientas para la situación.

Estamos eliminando parte de la personalidad y evitando las oportunidades de que los niños/as conozcan como funciona su cuerpo. Quizá suene a exageración pero “hay niños que saben pasar con el dedo una tableta, pero no hacer la voltereta”(Bilbao, 2015). Estamos en definitiva, sobrecargando al cerebro  de información rápida que no necesita mucha reflexión, intentando estimular de esa forma el desarrollo intelectual pero “dejamos de lado la parte emocional” (Bilbao, 2015).

La clave estará por tanto en que no demos por sentado que las nuevas tecnologías es lo mejor en esta vida ya que mal utilizadas no tienen ningún fruto positivo y además, por por nuestra insistencia en esa vía para el aprendizaje estamos dejando de lado a otras igual de válidas y necesarias como son las letras.


 

Acaso, M. (2009). La Educación artística no son manualidades: Nuevas prácticas en la enseñanza de las artes y la cultura visual (2ª ed.). Madrid: Los Libros de la Catarata.

Bilbao, Á. (2015, 22 de septiembre). Hay niños que saben usar una tableta pero nunca han hecho la voltereta.El Mundo.Recuperado de http://www.elmundo.es/salud/2015/09/22/56002675268e3e9a088b45b2.html

Christensen, C. (2003).Capítulo 2: ¿Cómo puedo derrotar a mis competidores más fuertes?. The Innovator’s Revolution (pp. 31-32)

Winner, L.(2015). Planets of the apps. Conferencia llevada a cabo en la Facultad de Educación  de la Universidad de Málaga

REFLEXIÓN :La motivación y la desmotivación en la docencia

Es conocido que muchos docentes se acomodan en el cargo ya sea por saber que han superado unas oposiciones, miedo a lo desconocido o aburrimiento entre otros. Es en el último término  donde nos podemos mover libremente para cambiarlo y como ejemplo está el director del centro donde  hago las prácticas.

Este hombre con la mesa llena de papeles siempre busca cualquier hueco para sus talleres de ciencia con los que los alumnos tienen que buscar el porqué de los sucesos, no son nada intrincados pero conllevan algo de manipulación para su montaje.  Estos talleres son, obviamente, para el beneficio de los alumnos pero en parte  el director busca salir de la rutina de su puesto  y  aburrimiento.

Hace algunos años participé en uno de ellos donde hice un periscopio que todavía según él, sigue dando vueltas por el centro y algún que otro docente quiere hacer uno para su clase. Con ello quiero decir que nosotros podemos enganchar a otros a innovar en nuestra nuestra enseñanza no digo crear algo nuevo  e imposible, sino quizás aprovechar lo que está ahí y por no movernos o lo mencionado en el primer párrafo queda desaprovechado.

Como dice César Bona “los maestros debemos estimular la creatividad y aguijonear la curiosidad” (Pérez-Barco,2014) con el objetivo de inculcar valores que harán falta en el futuro como adultos/as al alumnado y por supuesto seguro que hace de referente para muchos docentes para motivar o como muchos creen, para cambiar la educación. Él ha dado un paso, sin conocerlo podemos decir que no se aburre y esto es porque busca alternativas a problemáticas reales, no se centra en que hay que seguir un libro de Lenguaje del índice al final.

Pero no es fácil, en el artículo “La motivación del profesor:un gran recursos educativo” (Romero, 2009) encontramos una lista de lo que motiva y no, entre los que destaco:

  • Satisfacción: Obtener un adecuado “feedback”, desarrollo del currículum y materia de forma adecuada y que los alumnos logren los objetivos docentes.
  • Estrés y sensación de fracaso: Problemas de disciplina y convivencia, escasa motivación de los alumnos, falta de medios, ayuda y/o colaboración, falta de seguridad ante los retos docentes y los problemas del aula.

La falta de seguridad puede deberse a la falta de preparación por un grado que en ciertas asignaturas no se acerca a la realidad. En mi caso no sé cómo enseñar Lenguaje porque no me enseñaron en la asignatura propia, por ejemplo. Es un hecho que dependiendo del docente que te toque estarás mejor o peor formado pero lo que también es verdad que eso tiene solución, buscando en la red, preguntando, etc.

Según Vaillant (2007) que cita a Day (2005) , el elemento motivador para los docentes es dejar “huella” en sus alumnos/as que no es otra cosa que un aprendizaje significativo o cumplir objetivos en general y que dependerá de su inteligencia emocional, su “tacto pedagógico”, etc.  Para ello debemos hacer autoevaluación y ver en qué debemos mejorar respecto a nuestro estilo docente. Como dice Day (2005), debemos ser técnicamente competentes y capaces de ser reflexivos  sobre el desarrollo de las clases. Gracias a esa reflexión cambiamos nuestros esquemas, mejoramos y con los resultados nuestro estado de ánimo cambia, pues “seguir aprendiendo es una forma de mantener el sentido de identidad, la autoestima y el compromiso continuo de hacer el trabajo lo mejor posible”.

Por tanto, como conclusión podemos decir que renovarse o morir educativamente es nuestro sino en este oficio y desde mi opinión ser un docente anquilosado no es ser docente pues quedas relegado a ser un autómata burocrático.


Day, C., & Manzano, P. (2006). Capítulo 4 La pasión del compromiso: Satisfacción en el trabajo, motivación y autoeficacia. En Pasión por enseñar: La identidad personal y profesional del docente y sus valores. Madrid: Narcea.

Pérez-Barco, M. (2014). El profesor español, candidato al “Nobel” de la enseñanza. ABC, p. 1. Recuperado el 18 de Octubre de 2015, de http://www.abc.es/familia-educacion/20141230/abci-mejor-maestro-delmundo-201412231638.html

Romero Barea, G. (2009). La motivación del profesor: Un gran recurso educativo. Revista Digital Innovación Y Experiencias Educativas, 9-9. 

Vaillant, D. (2007). La identidad docente. Trabajo presentado en Primer Congreso Internacional “Nuevas Tendencias en la Formación Permanente del Profesorado”, Barcelona.