Comentario crítico

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Portada de la edición de bolsillo

Capítulos 3  de la Imaginación y el arte en la infancia de Vigotsky

La imaginación de todos nosotros está construida a partir de las percepciones internas y externas que sirven para asentar nuestra experiencia.”Los primeros puntos de apoyo que encuentra el niño para su futura creación es lo que ve y lo que oye, acumulando materiales de los que luego usará, para construir su fantasía” (Vigotsky, 2003:31). De todos esos puntos acabaran escogiendo sólo algunos y de esos elementos sólo cogerán alguna característica. Este selección “constituye un proceso de extraordinaria importancia en todo el desarrollo mental del hombre que sirve de base al pensamiento abstracto, a la comprensión figurada” (Vigotsky, 2003:31) tan  indispensable en artes como en ciencias, por lo que el trabajo en el desarrollo de la fantasía y la imaginación en la escuela ya tiene una de las razones claves para trabajarla. Para “aprender” a disociar podríamos hacer que inventasen algún animal u objeto a partir de otros, escogiendo sólo una característica de ellos, así a su vez estaríamos tratando el pensamiento divergente (Strom y Guilford, 1983). Esta actividad podría resultar muy motivadora y podría ayudar a tratar varios aspectos puramente curriculares como la animación a la lectura.

A la disociación le siguen luego cambios en los elementos que hemos separado. Estos elementos son deformados y reelaborados. El alumnado tiende a la exageración cuando reelaboran esos elementos según quieran destacar. Durante las prácticas se observan esas ganas por lo que destaca, ya sea por coger el lápiz más grande o en cualquier dibujo donde mientras más fuerte pintaban más les gustaba. Incluso en Matemáticas se sorprenden por ver un número al que no están acostumbrados y siempre buscan encontrar uno más grande. Esta búsqueda y las exageraciones numéricas son muy importantes según el texto para las ciencias en general ya que, en según qué ámbitos, se usan números inmensamente pequeños o grandes (Vigotsky, 2003:34). He de suponer que el papel que tienen esas situaciones en la edad adulta es la de ayudar a imaginar y entender las proporciones de los números que se tratan; siempre se suele acusar de que la ciencia inhibe la imaginación y en realidad esta es necesaria pues abre “campos incomparablemente más amplios para la creación científica” (Ribot, 1901, citado en Vigotsky, 2003:34).

Tras la disociación cambiamos elementos para después reasociarlos de forma modificada. Esta serie de pasos podría tratarse en la escuela de forma explícita, algo así como la meta-imaginación para aprender a trabajarla de forma consciente y potenciarla. Es cierto que no dependerá sólo del trabajo en el aula, porque según Vigotsky también existen factores psicológicos como “la necesidad que experimenta el hombre de adaptarse al medio ambiente que le rodea” (Vigotsky, 2003:35). Esta necesidad, deseos o inadaptación es “la base de toda acción creadora”(Vigotsky, 2003:35). Entonces y siguiendo el comentario, cuando impedimos o creamos limitaciones para que el alumnado cree ya sea un dibujo o una historia, estamos limitando su adaptación al medio, actividad o simplemente quitándoles la oportunidad de cumplir sus deseos en cierta medida. Así mismo, si también les dosificamos y simplificamos las imágenes del entorno (por ejemplo si hablamos en 3º de Primaria de aves y ven dibujos), no les estamos ofreciendo imágenes que marquen su memoria. Es algo así como la asociación que hacemos de por ejemplo colores con sentimientos, como muestra tenemos que en la mayoría de empresas de congelados, el azul es predominante. Es cierto que el ejemplo tiene su lado negativo pero  la asociación de recuerdos o ejemplos que damos ayudan a inventar que es lo que buscamos.

Podemos decir por tanto que la “función imaginativa” es dependiente de la experiencia e intereses del individuo. Pero también depende de unos factores en el que los docentes tenemos especial relevancia y que se mencionan en el texto (Vigotsky,2003:36) los conocimientos técnicos, transmisión de la cultura y el medio ambiente que les rodea. El último punto necesita de un matiz, nosotros/as debemos darles las herramientas para entender ese medio ambiente que les influye. Para ello la unión entre Educación Artística y Ciencias Sociales a mi parecer es esencial, ya que es el ambiente lo que determina el objetivo  de nuestra imaginación y este no se salva de que nosotros/as influyamos en él de forma recíproca.

Este cuidado del ambiente ha tenido por tanto parte en el progreso de cualquier inventor. Siempre suele darse que las clases más acomodadas tengan el mayor porcentaje de científicos, técnicos, etc. ya que además del ambiente han tenido una serie de factores propicios como la educación. El mismo autor tiene esta percepción pues dice “Las clases privilegiadas han dado un porcentaje considerablemente mayor de creadores científicos, técnicos y artísticos por tener precisamente en sus manos todas las condiciones necesarias para la creación” (Vigotsky, 2003:38).

Podemos pensar pues que al no dotar de las oportunidades a la mayoría, estamos perdiendo creadores en potencia. Personas que podrían tener un papel importante en cualquier campo. Así mismo se desmiente entonces la individualidad de los genios y ha de entenderse su genialidad como la habilidad para aprovechar su potencial y saber usar los elementos que le ofrece el ambiente. Entonces, podría decirse que mientras más culta sea tu sociedad más facilidad tendrá alguien para destacar.

Dentro del aula existen microgrupos donde se puede observar eso. Aquellos que tienen un nivel medio alto acaban destacando mientras que otros no. Esto puede ser opuesto con la idea de la necesidad ya que si cada individuo del grupo es similar entonces ¿qué necesidad hay? Más bien surgirá cuando alguien destaca dentro de un grupo donde el nivel es más bien bajo, el ambiente le da pie a buscar mejoras en parte condicionado por el sentimiento de equipo.

Capítulos 4  de la Imaginación y el arte en la infancia de Vigotsky

Cuando hablamos de imaginación no podemos dejar de pensar que, primero, los niños/as tienen una imaginación desbocada y segundo, que con la edad se va perdiendo. Vigotsky en este capítulo nos muestra que confundimos términos y ello nos lleva al equívoco de que perdemos la capacidad de imaginar.

La imaginación es muy diferente en cada etapa de la vida, nuestras inquietudes y la forma en que el ambiente nos afecta es diferente. Es por ello que se puede deducir que la imaginación de los infantes trabaja de forma distinta a la de las personas adultas. La fantasía se basa más bien en lo ficticio y sirve para suplir lo que no vivimos.

La forma en que trabaja es espontánea, libre y más bien simple y esto “suele confundirse con la amplitud o la riqueza de la fantasía del niño” (Vigotsky, 2003:40). Los niños suelen ser más fantasiosos, inexactos al relatar hechos, tienden a la exageración, le gustan los cuentos y otras narraciones del estilo. Supongo que en ciertas edades, dicha inexactitud y el menor control del tiempo cronológico se intenta suplir con la exageración y otros elementos para cubrir lagunas mentales. Estas “técnicas” son notables cuando al alumnado se le pregunta sobre lo que hizo días atrás y que muchas veces está fuera de su rutina por lo que los elementos nuevos a lo mejor no han dejado la huella que comenta Vigotsky, eso y la reiteración o rigidez en la comunicación oral pueden ser una de las causas por las que los niños/as tienden a la fantasía o al menos es lo que percibí durante las prácticas.

Habremos de distinguir entonces entre imaginación y fantasía. “La imaginación del niño, como se deduce claramente de esto, no es más rica, sino más pobre que la del adulto; en el proceso de crecimiento del niño se desarrolla también su imaginación, que alcanza su madurez sólo en la edad adulta” (Vigotsky, 2003:40). Esto nos hace ver que viene determinada por las vivencias y elementos que nos hayan marcado. Básicamente, las experiencias y lo aprendido con el paso del tiempo nos dan los ítems necesarios para poder combinar mejor y más elementos. Es por eso que dice que el desarrollo físico del niño o niña va a la par que su imaginación y sólo en la edad adulta es cuando llega a la madurez. Siendo esto cierto encuentro problemático el modo en que funciona la escuela, ya que lo que ofrecemos al alumnado es pobre, cribado y por ello no hará “huellas de calidad” (siguiendo los términos) que les ayuden a entender el mundo que les rodea ni a incluirse en el futuro.

El alumnado puede imaginar “muchas menos cosas que los adultos, pero confían más en los frutos de su fantasía” (Vigotsky, 2003: 42). Si tienen limitaciones naturales al no poder imaginar la misma cantidad de cosas que los adultos y depender de su fantasía, con el tiempo puede que ello desemboque en no buscar otras vías para alimentar su imaginación, es decir, si nosotros no les ponemos en situaciones donde se trabaje la imaginación creadora a partir de experiencias, la visita a un museo por ejemplo, van a perder el interés por seguir buscando, imaginando, etc.

Existe un momento donde el desarrollo o uso de la imaginación y el raciocinio se cruzan. El punto significa el paso de la imaginación subjetiva a la objetiva y “desde el punto de vista fisiológico se debe esta crisis a la formación de un organismo adulto, de un cerebro adulto, pero desde el punto de vista psicológico se debe al antagonismo entre la pura imaginación subjetiva y el enfoque racional de los procesos”(Vigotsky, 2003:43). Este paso es el que determina que el niño deje de dibujar, se vuelve más crítico y objetivo. Buscará suplir el hueco del dibujo con la literatura. Si bien como dice el texto muchos dejan de dibujar porque critican sus propias creaciones, ¿no ayuda el que se les quite algunas horas de educación plástica a que abandonen antes? Al no estimularles el hábito, no desarrollan esa inquietud que luego suplirán con la literatura, por lo que tampoco acudirán a esta al no tener el deseo de leer. Es a lo que me refiero cuando digo que si no se les ha estimulado, luego es muy difícil hacer que lean, dibujen, etc. No se les fomentó en Primaria el dibujo realmente y la lectura a duras penas, entonces luego no sienten la necesidad e incluso les da reparo.

En general, acabarán también por perder el interés por la literatura por la misma razón que dibujar, se vuelven críticos/as en la adolescencia. Ya no les satisface escribir y casi leer diría yo. La adolescencia es una etapa extraña para el que la vive y en ella hay multitud de cambios incluso en la imaginación, donde se distinguen “dos tipos fundamentales de imaginación: plástica y emocional, o exterior e interior” (Vigotsky, 2003:44), ambas con la misma importancia para la fantasía. Cada vez se irán diferenciando más según crezcan y por supuesto, puede darse más un tipo que otro e incluso quedar a un lado. Entonces, si nuestro desarrollo nos lleva a dejar a un lado parte de nuestra imaginación ¿por qué trabajarla tanto en Primaria como en posteriores etapas? La respuesta está en que incluso la ciencia depende de la imaginación ya que sin ella no se podrían atender esas inquietudes que hablábamos ni buscar respuestas a los enigmas científicos. Este razonamiento lo podemos trasladar por tanto a todas las etapas de estudio, porque si eliminas las situaciones que favorecen el desarrollo de la imaginación, véase reducción de horas de Educación Artística o la eliminación de la Filosofía de los planes de estudios, estamos condicionando al alumnado y en sí a todos nosotros. Si somos más exagerados y tendemos más a la funcionalidad, la razón es porque de la masa de alumnos habrá algún futuro científico el cuál su carrera se vea afectada.

Por otro lado también es cierto como dice el texto que en la adolescencia y yo diría que antes por lo visto en el colegio, se tiende a la ensoñación o a “satisfacerse en la imaginación y la caída en la contemplación, la huida al mundo de los sueños” (Vigotsky, 2003:45)  por una parte del alumnado para huir de la realidad en momentos determinados. Es cierto que muchas veces encuentras alumnos/as ensimismados/as (yo mismo fui de esos). Ante esos casos sería mejor apaciguar la imaginación desbocada y encauzarla a asuntos más prolíficos, en lugar de cortarla de raíz como se suele hacer en los institutos donde la seriedad y el mundo adulto llama a la puerta aunque también en Primaria donde la concentración limitada juega en nuestra contra. Es una contradicción porque luego el alumnado se enfrenta a la Filosofía (sino en el instituto en las carreras universitarias) donde, desde mi opinión, la imaginación tiene un papel fundamental para poder interpretar lo que aquellos autores pensaron.

En definitiva, el desarrollo y comprensión de la imaginación es indispensable para la formación del individuo. Sin embargo, nos encontramos ante una situación social donde automáticamente se relaciona la imaginación con la fantasía y las artes haciéndolas contraopuestas al notorio carácter técnico que se quiere imponer.

Es necesario fomentar el trabajo y desarrollo de la imaginación para crear alumnado con pensamiento crítico y divergente, con herramientas para comprender lo que le rodea y así mismo tratar la competencia de aprender a aprender ya que como hemos visto y según mis experiencias, cada vez menos los alumnos y alumnas sienten la necesidad de buscar fuentes para saciar sus ganas de imaginar perdiendo el interés por la lectura, una de las tareas pendientes de la educación.

 


Vigotsky, L.(2003). Capítulo 3. El mecanismo de la imaginación creadora. En
La imaginación y el arte en la infancia(6ª) (pp. 31-38). Madrid: Akal.

Vigotsky, L.(2003). Capítulo 4. La imaginación del niño y del adolescente. En
La imaginación y el arte en la infancia(6ª) (pp. 39-48). Madrid: Akal.

Strom, R., & Guilford, J. (1983). Creatividad y educación. Barcelona: Paidós.